martes, 11 de septiembre de 2012

CONTESTACION ALFONSO NOVO


Estimado Pedro:

  En respuesta a tu carta abierta que he leído con atención y que agradezco, por comprender la necesidad de contribuir económicamente al sostenimiento del transporte público y por reconocer que hasta ahora ha sido el Ayuntamiento de Valencia (con el dinero de los ciudadanos de Valencia) quienes han hecho posible que esta situación se haya podido mantener hasta ahora, quiero que conozcas de primera mano algunos datos y cifras reales para que valores, más si cabe, el esfuerzo que hasta el momento el Ayuntamiento de Valencia ha hecho.

 Aunque en tu exposición de los supuestos deduces el coste en base a los kilómetros recorridos, en EMT se utiliza el valor de la hora-coche, que es el cálculo realizado en base a las horas de servicio prestadas y al coste-hora.

 La línea 31 tiene asignados 7 buses en día laborable, 5 en sábado y 4 en domingo. Se realizan al año 54.689 viajes, que a razón de 1.050 metros cada uno, da un total de 57.423 Kms recorridos al año.

 El coste de las horas-coche que se realizan en el término municipal de Alboraya por la Línea 31 se eleva a 147.000 euros (calculado en base a la cuenta de resultados del ejercicio 2011) ó 143.000 (calculado en base a al cuenta de resultados del ejercicio 2010) y teniendo sólo en consideración los gastos directos (carburante, mano de obra de conductores, y mantenimiento de los autobuses), dejando fuera cualquier otro gasto de la cuenta de resultados (seguros, mano de obra indirecta, gastos financieros, gastos de mantenimiento de instalaciones, etc.)

 Si relacionamos este coste con el total de kilómetros realizados al año en Alboraya, se obtiene un coste/kilómetro de 2,56 euros/km., que como verás es inferior al coste del kilómetro de la red de EMT Valencia que es superior a 5 euros, debido, como ya te he comentado a que no se repercuten una serie de gastos que integran la cuenta de resultados, y también bastante inferior a los 5,22 €/km que refieres, le cuesta a Madrid.

La buena voluntad que siempre ha mostrado el Ayuntamiento de Valencia para encontrar una solución ha hecho valorar incluso el reducir el número de viajes que llegaran a Alboraya para recortar gastos. Pero ni desde el punto de vista económico era una solución adecuada, ni desde el punto de vista operativo mejoraba el servicio. Antes al contrario perjudicaba la frecuencia de los autobuses a ese municipio y creaba disfunciones en la regularidad de la línea que desaconsejaban una actuación en ese sentido.

 Es posible que la información, o lo que se cuenta desde el Ayuntamiento de Alboraya esté distorsionado y no se ajuste estrictamente a la realidad, pero los números son absolutamente claros y fríos y la actual situación que a todos nos afecta nos está obligando a realizar ajustes que no resultan agradables para nadie. Confío en que entenderás la dificultad de las decisiones que hemos de tomar y también que no es correcto, por parte de los responsables de Alboraya, quejarse ante la posibilidad de la supresión de la línea, pero no haber dado ningún paso hacia adelante para tratar de asumir lo que les corresponde y que permitiría que la línea 31 siguiera entrando en Alboraya, conociéndose estas circunstancias desde hace más de un año.

 Comprendo y comparto vuestra preocupación porque los momentos difíciles lo están siendo para todos. Nuestra mano está tendida, como siempre lo ha estado y sé que tú también comprenderás que la situación que disfrutaba Alboraya hasta ahora no es posible mantenerla, ni por EMT ni por el Ayuntamiento de Valencia, en las actuales condiciones.

 
ALFONSO NOVO

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